ORIENTAR EN RELACIÓN A LA ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE DE LA LECTOESCRITURA
UNA EXPERIENCIA DIFERENTE…
Creo que será interesante analizar otro tipo de caso distinto a los que estamos trabajando en clase, principalmente niños y niñas en la etapa escolar, puesto que nuestra labor como psicopedagogos también incluye otros ámbitos formales o no formales, como pueden ser los centros penitenciarios, y éste será en el que me base para proponer pautas de orientación.
Como alumna de psicopedagogía, estoy realizando mis prácticas en el Centro Penitenciario Madrid II. Inspirándome en el perfil de muchos de los participantes de nuestro taller de ocio y tiempo libre en el que estamos interviniendo, voy a describir un caso. Algunos aspectos que a continuación describo son reales y otros muchos son inventados o inferidos por mi propia experiencia con los internos.
Antes de centrarme en las características del caso, me parece interesante hacer una distinción entre los tipos de perfiles que nos encontramos en la prisión, más concretamente en nuestro taller, en relación con problemas de lectoescritura:
Por un lado, estarían aquellos sujetos adultos, extranjeros, que no conocen nuestro idioma y por tanto, que apenas lo saben hablar y mucho menos escribir. En este caso, si atendemos a lo visto en clase, más que crear entornos que lleven al sujeto a aprender a escribir a través de procesos de descubrimiento porque quieren resolver cómo escribir, deben desear obtener algún objetivo a través de la escritura en lugar de que el aprendizaje de la escritura se presente como un objetivo en sí mismo. Estos sujetos se encuentran en una situación especial, en la que el conocimiento del nuevo idioma se les hace imprescindible para sus trámites diarios. No sólo para relacionarse con el resto de internos y funcionarios, sino para estar al tanto de la situación en la que se encuentran a través de abogados y otros profesionales.
Por otro lado, y será el perfil sobre el que construiremos el caso, distinguimos el grupo de sujetos adultos, que apenas saben escribir y leer en su propia lengua. Son sujetos que por diferentes circunstancias su nivel cultural no es muy alto y presentan grandes carencias en lectoescritura.
DESCRIPCIÓN DEL CASO
Nos encontramos ante un sujeto de 27 años, que muestra grandes problemas en la lectura de textos de complejidad media. En cuanto a la escritura; la ortografía es buena pero normalmente escribe utilizando las mayúsculas. Apenas utiliza signos de puntuación y tiene graves faltas de ortografía.
A continuación, a modo de ejemplo, añado un fragmento de un escrito que el sujeto elaboró sobre su situación en la prisión:
“HE AQUI ESA INTENSIDAD DEL TORPE BABEANTE SINTEMENTALISMO. MIRALA COMPAÑERA DISPUESTA A DESGARAR HASTA EL UKTIMO SESI QUE FUE LUCIDAMENTE E AQUI EN VUELTA EN HIERRO Y CEMENTO ACECHA EL ENEMIGO EN CUALQUIER MOMENTO DE SITUACIÓN…”
“…LA LOCURA O ES EN SI LA PRISION, TODO ESTO TIENE QUE SER FRUTO DE MENTES ENFERMAS, PUES QUE ASTUTOS AN SIDO MIS VERDUGOS…”
“…VUELVE A TU HOYO NEGRO DE LOCURA Y DI LES A TUS AMOS QUE MI MENTE ES UNA GERRERA MAS LOCA Y CRUEL QUE BUESTRA LOCURA”
Como podemos observar en el texto, los problemas que presenta el sujeto en escritura son:
- Ausencia de signos de puntuación.
Todos sabemos la importancia que tienen los signos de puntuación para una correcta oratoria. Una puntuación cambiada, provoca en la expresión, un sentido diferente y en la generalidad de los casos, una entonación deficiente.
Los signos indican pausas que deben ser obedecidas, porque ellas a su vez, pautarán la entonación adecuada. La ausencia de los signos podría ocasionar malos entendidos en el mensaje.
- Faltas de ortografía
- Falta de coherencia
- Separación de las palabras
- Problemas de gramática
De todas estas características podríamos decir que el sujeto tiene problemas en la EXPRESIÓN LÉXICA. Estos problemas implican una alteración en la habilidad para componer un texto escrito. Como psicopedagogos, tras analizar este caso, si solo observásemos dificultades gráficas u ortográficas en ausencia de otra evidencia de alteración en la expresión escrita, el término que se utilizaría para designar el problema sería disgrafía.
Por otro lado, decir que no todos los sujetos con dificultades para componer textos escritos tienen este tipo de trastorno, puesto que la expresión escrita puede verse afectada por una instrucción deficiente, falta de experiencia para manejar las estructuras del lenguaje, un problema cognitivo, un problema emocional…que posiblemente sean los condicionantes del problema del sujeto de nuestro caso.
La ansiedad, la preocupación o la motivación son variables que pueden afectar a la expresión escrita y que nuestro sujeto, por la situación en la que se encuentra puede padecer.
¿Qué podemos hacer para solucionar este problema?
Las pautas que podríamos proponer al maestro de la escuela que hay en el centro penitenciario podrían ser del siguiente tipo:
Podemos distinguir en el proceso tres fases:
1- En la primera, que el sujeto copie textos, es decir, conseguir que reproduzca correctamente todos los grafemas, palabras, frases y textos. Esta fase no durará mucho. 2- En esta fase se pretende trabajar el dictado, en el que se exigirá no sólo la buena presentación, sino también la corrección ortográfica. 3- En la última fase, el sujeto escribe de forma espontánea, en la que se tendrá en cuenta la presentación, la ortografía, el vocabulario, la generación de ideas, etc.
Lo que se pretende con esto es que el sujeto supere la composición de palabras, la composición de frases y la composición de textos. Para conseguir esto se le puede pedir que elabore frases a partir de una o dos palabras, que complete frases en las que falten palabras, que haga la transformación de frases negativas a afirmativas y viceversa, exclamativas, etc.
Como no presenta tantos problemas en la disposición espacial, si que sería recomendable el trabajo de la disposición interna en la que se insiste en la claridad de la expresión, riqueza de vocabulario, orden de las ideas, la concordancia…Puede trabajar la ordenación de frases cuyas palabras están desordenadas. Darle trozos de textos desordenados para que los ordenen, descubrir la idea principal y las secundarias de los textos o coloquen los signos de puntuación que faltan en un texto.
Todas estas actividades, como se dijo en clase, tienen que resultarle atractivas al sujeto. Se les puede presentar a modo de juego, a través por ejemplo de una gymkhana o un concurso. Es muy importante que se trabaje con temas que le resulten interesantes para conseguir su motivación, por lo que se le puede proponer que sea él quien elija los textos a trabajar. Y para finalizar, me gustaría destacar la importancia que tiene la lectura como complemento para la mejora de todos los problemas que puede presentar.
1 comentario
Ana Belén -
Veo que haces un gran esfuerzo por aplicar los conceptos que hemos visto en clase aunque tal vez algunas veces no lo hagas muy correctamente. Por ejemplo, hacer que la actividad sea motivadora para un adulto no sé si puede consistir en convertirlo en una gymkhana; tengo dudas de si esto le interesaría. Es muy diferente si trabajamos con niños.
Tal vez repetir muchos ejercicios de copia, pasar las frases de negativa a afirmativa, etc. que propones sean también poco motivadores. Piensa que se parecen bastante a esos ejercicios que muchas veces nos resultan aburridos cuando tratamos de aprender un nuevo idioma.
Fomentar el desarrollo del lenguaje oral es fundamental en un caso como éste. No se si has tenido la oportunidad alguna vez de ver un mensaje escrito por alguien que no suele escribir con frecuencia. A pesar de hablar con corrección (cualquier persona española que no trabaje en un ámbito parecido al nuestro) al tener que escribir una nota (por ejemplo) tiene muchas dificultades. Y es que pasar del lenguaje oral al escrito es difícil. Seguro que a ti misma te ha ocurrido que has escrito algo y después cuando lo lees no lo entiendes. A mí me ocurre a menudo y pienso ¿qué intentaba poner? Pasar del lenguaje oral al escrito supone un proceso de reflexión muy grande. Pienso que en un caso como el que planteas esta reflexión sobre el paso de lenguaje oral a escrito sería muy importante.
Un saludo,
Ana Belén