AVENTURAS POR EL ECCE HOMO
La historia comienza un día de clase de Diseño y Desarrollo de Programas en Habilidades Sociales cuando nuestro querido profesor, Alejandro, nos propone una actividad cuanto menos tentadora, sobre todo para mí, que como “buena” deportista que soy, así como maestra de EF (en proceso de poder ejercer algún día), frustrada de las CC de la Actividad Física y el Deporte y amante de la naturaleza…no podría negarme y aprovechar al máximo. Dicha actividad consistía en disfrutar de un bonito día, en compañía de los musculosos y fornidos alumnos y alumnas de la licenciatura de CC de la Actividad Física y el Deporte (tentador…¿¿verdad?? Jeje) que debían guiarnos por una ruta que previamente se establecía atendiendo a unas instrucciones, mediante el mapa del lugar y una brújula. Estos alumnos tenían algunas tareas encomendadas para realizar durante el desarrollo de la marcha, como fotografiar lugares concretos, buscar una huella de animal y construir su molde, guiar a un compañero que simulaba ser un invidente con un antifaz, etc.
Bueno, pues la aventura comienza el miércoles 16, cuando a las 12:00h nos presentamos en el lugar de inicio de la actividad, el Pabellón del Val. Y a partir de aquí comienza nuestro trabajo: OBSERVAR.
Este día, las únicas valientes que nos atrevimos a afrontar la experiencia fuimos, Cristina, Maria y yo. Aparcamos el coche y nos dirigimos hacia la puerta del pabellón donde vimos que ya había gente y por su aspecto dedujimos que eran de EF (chicas jóvenes y ropa deportiva…). Las que estaban en la puerta eran 2 chicas. Al llegar preguntamos si eran ell@s y nos dijeron que sí y que el resto de compañer@s estaban dentro del pabellón cogiendo el material. Y sí, esta fue la única presentación que tuvimos. Lo digo porque choca mucho con la presentación del resto de compañeros que en cuanto salieron del pabellón y nos vieron, se dirigieron hacia nosotras y se presentaron con dos besos. Destacar por tanto el primer aspecto a tener en cuenta, las diferentes formas de presentarse unos y otros, ¿¿será por qué son chicos y nosotras chicas??? Yo intenté un primer acercamiento, porque a dos de las chicas (las gemelas) ya las conocía, simplemente sabía quienes eran por conocidos y lo comenté…Empezamos a integrarnos en el grupo y la verdad que la acogida fue bastante buena.
Ya todos en la calle, después de que el profesor (David) pasara lista, nos repartimos en 4 grupos, pero como eran pocos se unieron en dos grupos y a mi me toco ir con el grupo en el que estaba María. Antes de comenzar nos preguntaron si teníamos alergias, asma, si sabíamos nadar…jeje!
Comienza la aventura, todos nos dirigimos hacia el río Henares donde nuestro grupo tiene que construir una TIROLINA para poder cruzarlo, y el grupo de Cris tiene que hacer un TELEFÉRICO. Mientras preparaban el material y empezaban con la construcción, uno de los alumnos de EF nos enseña a Maria y a mí el manejo de la brújula sobre el mapa. Mientras estamos allí, hablamos con las chicas sobre las carreras y demás. Nos preguntan si queremos tirar la cuerda hasta la otra orilla del río y yo me ofrezco voluntaria, la primera vez que lancé lo hice fatal, se quedó en el medio del río, pero la segunda vez llegó perfecta a las manos del que había a la otra orilla (Que presión!! Tenía que llegar como fuera...jejeje) La chica que me preparó la cuerda, me dijo que no me preocupara, que ella al principio no llegaba, así que me animo un poquillo.
Pasaba el tiempo, y a pesar de los esfuerzos realizados para que la tirolina quedara bien, David, el profesor, nos dijo que pasáramos por el teleférico del otro grupo que parecía mucho más estable. Fue bastante gracioso ver como nos zarandeaban en medio del río, parecíamos pollos asados. Aunque claro, cuando me tocó a mi pase lo más rápido posible para que no les diera tiempo…y prueba superada, no me balancearon, eso sí sus agujetas de brazos al día siguiente me costó!
Cruzamos el río y nos juntamos con el resto de nuestro grupo que ya lo había cruzado y comenzamos la marcha. Mientras caminábamos nos miraban con caras raras, expectantes porque pensaban que nosotras, al igual que ellos su práctica, tendríamos que hacer algo…Pero en todo momento María y yo lo negamos. Les dijimos que simplemente íbamos a dejarnos guiar por ellos y disfrutar de la actividad (En ningún momento se lo terminaron de creer, jeje). Avanzábamos por el recorrido, mientras unos hacían la actividad con el antifaz, hasta que llegamos al primer punto donde hicieron las fotos pertinentes y seguimos avanzando. En principio el grupo estaba unido, todos íbamos juntos, pero como muchos tenían que trabajar por la tarde, empezaron a meterle caña al ritmo y fue cuando las distancias cada vez se hicieron más grandes. En el segundo punto, creo recordar, fue cuando ya las discrepancias salieron a luz, y es que algunos decidían ir por un lado y otros por otro lado del camino…fue cuando se decidió por el camino más corto; la línea recta!! En este momento empezó la agonía, subir, subir, subir, respirar para recuperar y subir, subir….costó un poquillo!! Estábamos divididos en varios grupos; la cabeza de 3 ó 4, el grupo de chicas que iba detrás de la cabeza, yo que iba sola pero con la atenta mirada del grupo que me precedía por si me pasaba algo y al final María con dos chicos que la cuidaban muy bien, que si sombra, agua, comida…Y al final, conseguimos llegar hasta la cima. En esté momento, los que tenía que trabajar se fueron y, después de decidir por donde volvían, bajaron de nuevo todo lo que acabábamos de subir ¡¡Qué ganas!! Se despidieron de nosotras y nos dijeron que para lo que quisiéramos ya sabíamos donde estaban… Los que nos quedamos descansamos un ratillo para recuperar fuerzas y nos pusimos en marcha hasta el siguiente punto, en la cima del Ecce Homo, en el que había que buscar algo que finalmente era un belén (¡va telita, hay gente pa´to!) Allí nos encontramos con el otro grupo y con Cris, por lo visto ella también había vivido momentos agónicos...jeje!
Después de tanto subir, ahora nos tocaba bajar y era lo que más me motivaba a seguir, sabía que ya no iba a ser tan duro como antes. El grupo se puso en marcha y hubo discrepancias con que si parábamos a comer o no porque uno de ellos tenía algo de prisa, nos preguntaron si traíamos comida, y al final se decidió hacer la parada. Para uno de ellos, la parada a comer era el mejor momento de la marcha, cuando más se disfruta, bajo un árbol, con tu bocadillo, hablando con tus compis…La verdad que estuvo bastante bien, lo pasamos bien en ese momento de descanso…y a pesar de que podía haber seguido sin comer…al final devoré el bocadillo! Mientras comíamos, recordamos que no habían hecho la huella de animal y que para hacerla se necesitaba por lo menos media hora para que se secara y demás, así que María les propuso que sacaran una foto…que gran idea!!
Levantamos el campamento y seguimos la marcha, se hizo un poco tarde y decidimos acortar un poco el camino porque tras hablar con David, para ver que tal nos iba, nos comentó que el otro grupo ya estaba llegando así que aligeramos un poco. Llegamos a un cruce, y como no teníamos brújula porque se las habían llevado los compañeros que se fueron antes, dudamos durante un rato por qué camino debíamos ir para acortar…pero al final todo fue bien, y al rato llegamos a la orilla del río. Pero se nos planteó un nuevo poblemilla, ya no había tirolina ni teleférico para cruzarlo, así que nos tocaba cruzarlo a pie, fue fácil con las indicaciones de David y no hubo problema alguno. Nos encontramos a Cris, su grupo ya había llegado hace un rato, y fuimos para el pabellón a refrigerarnos un poco en el baño…jeje!!
En general, señalar que la experiencia ha sido muy buena. A pesar de que yo ya había subido el Ecce Homo en otra ocasión, hacerlo con esta gente ha sido bastante interesante. Respecto a su comportamiento como grupo, señalar que en momentos de conflicto sabían solucionarlos sin problemas, de forma consensuada, daban sus puntos de vista y decidían al final la opción que creían correcta. No había un líder claro, aunque si que podían distinguirse bien otros roles (los responsables; que querían acabar la marcha por el camino correcto, el graciosillo, etc.) Yo me he sentido muy a gusto dentro del grupo, nos hemos y nos han integrado bastante bien, han estado en todo momento pendientes de nuestro estado físico …Excepto que la gente tuviera prisas por hacer la marcha por cuestiones de trabajo decir que todo lo demás ha estado ¡¡muy bien!!.